Una glándula llamada las amígdalas
“En quien el esperma nace abundante y fluye alrededor de la médula, como si fuera por naturaleza un árbol mucho más fructífero de lo conveniente, sufre en cada ocasión dolores muy fuertes y también obtiene grandes placeres en sus deseos y en los productos que resultan de ellos, de modo que enloquece durante la mayor parte de su vida por los intensos placeres y dolores […] Pero la verdad es que el desenfreno sexual es una enfermedad del alma que en gran parte se origina por las propiedades de una única sustancia que fluye libremente en el cuerpo y lo irriga gracias a la porosidad de los huesos.”
Platón, Timeo, 86c-d
"De los que habían nacido varones, todos los que fueron cobardes y llevaron una vida injusta, según el discurso verosímil, se transformaron en mujeres en el segundo nacimiento. Por eso, precisamente, en aquel tiempo los dioses constituyeron el amor a la copulación, y formaron un viviente animado en nosotros y otro en las mujeres, a cada uno de los cuales produjeron de la siguiente manera.
Perforaron el conducto de salida de la bebida por el que el fluido llega a través de los pulmones y por debajo de los riñones hasta la vejiga, y ésta, al recibirlo, lo expele al mismo tiempo por efecto de la presión del aire, y así lo comunica con la médula condensada que desciende de la cabeza por el cuello y a través de la espina dorsal. A esta médula, precisamente, en nuestra exposición anterior, la llamamos simiente. Y esta médula, por estar animada y dotada de respiración, produce en el órgano que le sirve para respirar un deseo vital de arrojarlo fuera y así realiza el amor a la procreación. Por ello, las partes pudendas de los hombres, al ser desobedientes y autoritarias, como un viviente que no se somete a la razón, intentan dominarlo todo a causa de sus frenéticos deseos."
Platón, Timeo, 91a-b
"En las mujeres los llamados matrices y úteros poseen dentro de sí como un viviente deseoso de procrear niños. Cuando, durante mucho tiempo y más allá de la edad apropiada, permanece estéril, produce violentas irritaciones y, errante por todo el cuerpo, obstruye los conductos de aire impidiendo la respiración, pone así al cuerpo en dificultades extremas y le provoca otras enfermedades de todo tipo. Y esto sucede hasta que el deseo de uno y el amor de otro los reúnen, como si recogieran un fruto de los árboles. Así, siembran en la matriz, como en la tierra de labor, vivientes invisibles por su pequeñez e informes."
Platón, Timeo, 91c-d
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henareta
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13:36:03
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